El resultado despues de 25 horas de enfrentamiento: La leyenda del Monje Solis : El escape 7

2009 Febrero 27
by Zurdo

Escapa El Monje al cerco militar y policiaco que lo combatió más de 24 horas en La Mesa, Zirándaro


Reportero: Israel Flores

La Mesa, Zirándaro

Después de 25 horas de enfrentamientos de 60 efectivos del Ejército y policías federales y estatales con el ex militar Pascual
Monje Solís y un acompañante, en esta comunidad del municipio de Zirándaro, que comenzó el sábado a las 7 de la mañana, a las
8:30 de este domingo se comprobó que había escapado.
“Les dije que se iba a pelar, ya ves, ese compa tiene pacto con el diablo”, exclamó un vecino de la comunidad del Chivo, minutos
después de ver el convoy de 10 patrullas salir de la población de La Mesa municipio de Zirándaro, con las manos vacías porque
Pascual Monje Solís se escapó en la madrugada de la casa donde se resguardó.
Cerca de las 8:30 de la mañana, elementos del Ejército soltaron los últimos disparos de resguardo antes de entrar a la casa
semidestruida por el combate, y detrás los policías preventivos estatales y ministeriales, que se dieron cuenta de la fuga de
Monje y de su compañero.
En la casa encontraron un rifle Galil, de uso exclusivo del Ejército, un cargador con 4 cartuchos útiles, dos rifles calibre 22, que
quedaron en manos de efectivos de la Policía Investigadora Ministerial. También se anunció que encontraron mariguana y cascos
tipo militar que quedaron en manos del Ejército.
La casa quedó ocupada por los soldados del 40 Batallón de Infantería, misma que quedó severamente dañada por los disparos. El
techo se desplomó por el fuego que le prendieron los policías que lanzaron bombas molotov, además de los ocho impactos de
granada que tuvo en la noche del sábado.
Alrededor de las 9:30 de la mañana, la comunidad fue abandonada por los efectivos de la Policía Estatal, Federal Preventiva, e
Investigadora Ministerial. Minutos antes ya había partido una camioneta con el cuerpo de Antonio Avilés Mendoza, policía
ministerial muerto en el enfrentamiento.

Una fuga anunciada

“¡Que dice el alto mando que le den cumplimiento antes de que anochezca porque se les va a huir!”, se oía una y otra vez por los
radios de las policías ministeriales y estatales durante la tarde del sábado.
Sin embargo los grupos policiacos se esperanzaban a la llegada de helicópteros, o al menos de tropas del Ejército con granadas,
pero de día, mientras hubiera luz.
Los efectivos en La Mesa esperaban desde la una de la tarde la llegada de los soldados. Hasta conocían el nombre del oficial a
cargo. Después les reportaron que también llegaría el coronel. Pero fue hasta las 19 horas con 30 minutos cuando aparecieron,
media hora antes de que anocheciera.
El ataque del Ejército a Monje se realizó con luz de luna, y paró alrededor de las 9 de la noche, cuando comenzaron a
reorganizarse para esperar el amanecer y en tanto acordaban la manera de realizar el cerco perimetral.
La casa donde se escondía Pascual Monje estaba prácticamente en el centro de un pueblo de seis casas aproximadamente, todas
deshabitadas. El pueblo se ubica en medio de pequeñas lomas.
Antes de la llegada del Ejército, por lo menos dos policías ministeriales estaban a 8 metros de distancia de la casa y eran los que
mantenían el tiroteo constante contra Monje. Por los costados, se ubicaban entre la maleza grupos pequeños a 30 metros. Más a
distancia había un segundo cerco a 50 metros o más.
Pero cuando tomó el mando de las operaciones el Ejército, todos los policías preventivos y ministeriales cercanos se retiraron.
Después aplicaron un segundo cerco a casi 70 metros o más de distancia para vigilarlo durante la noche.
De acuerdo a comentarios de los mismos efectivos, el último disparo de Pascual Monje Solís y su compañero, lo escucharon
alrededor de las 4 de la mañana y después guardó silencio.
El desgaste físico de los policías para las 4 de la mañana era enorme. La policía federal ya había cambiado de grupo en el día,
pero los estatales y ministeriales llevaban más de 24 horas sin comer y sin dormir, disparando por momentos, vestidos de negro
con chalecos antibalas y a 35 grados centígrados.
Algunos en el día tomaron agua de un tanque de una casa en el mismo pueblo. Por la tarde algunas patrullas bajaron por galletas
y aguas, pero nada de comida. En la noche, los soldados llevaban víveres, pero les prohibieron hacer fogata y también se
quedaron en ayunas.
A diferencia de los 60 efectivos que realizron la operación en La Mesa, Pascual Monje tiene en su historial militar un curso anti
terrorismo y curso de supervivencia ampliamente aprobado en Estados Unidos.

“Uno que tenga güevos que
le dispare por arriba”

“Ni una baja más, por eso no entramos en bola, somos muchos, pero no podemos arriesgar a nadie, nos acercamos y ese compa
nos tira a matar. Si todos entramos lo agarramos pero cuántas bajas nos va a hacer”, comentó un mando de la Policía
Investigadora Ministerial (PIM).
Pascual Monje superado en número, y acompañado sólo de una persona, mantuvo alejado a cualquiera que quisiera acercarse a
la casa de adobe donde se resguardaba. Una casa a 8 metros de distancia, era el único resguardo de los policías que no lo
dejaban salir.
Después de que los soldados del Ejército realizaron varios ataques con granada y no pudieron abrir la casa ni sacarlo,
comenzaron a buscar otras estrategias de ataque para sacarlo. Se aceptaban recomendaciones de todos lados.
“Señor, la casa no tiene techo, sólo hay que acercarse, después de la granada, cuando lo tiene aturdido el ruido y uno que tenga
güevos que se suba al techo para dispararle desde arriba”, fue la recomendación de un soldado a su jefe, que fue rechazada
debido al riesgo que implicaba acercarse.
No, hay que esperar el amanecer, ahorita sólo estamos desgastándonos. Cuando ingresaron, Pascual Monje se había escapado
con su compañero.

El destino del ministerial caído

Hace tres días, llegó Antonio Avilés a la región de la Tierra Caliente, y fue asignado con el nuevo grupo a Zirándaro de los
Chávez, en el municipio más riesgoso hasta el momento y del que ya se habían retirado tres grupos anteriores de la PIM, en
medio de situaciones de violencia.
Antonio Avilés, por informes de sus compañeros, no se quiso quedar en la guardia del viernes por la noche y decidió acompañar
la operación conjunta en la búsqueda de Pascual Monje.
Fue uno de los primeros en encabezar los disparos hasta que se escuchó el primer impacto del arma de Monje que le dio muerte.
Su cuerpo tardó casi 24 horas tirado, hasta que decidieron moverlo poco a poco, cerca de las 8 de la mañana, lo que causó
extrañeza ante la falta de ataque desde la casa donde se encontraba Monje Solís.
Trasladaron el cuerpo de La Mesa en dirección a Ciudad Altamirano, para ser inspeccionado por el agente del Ministerio Público y
luego ser llevado a Chilpancingo. En el camino, fueron informados sus compañeros que lo trasladaban de la fuga de los dos
hombres armados que durante horas sostuvieron el combate.

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